La historia detrás de los k-dramas

Hace mucho tiempo en una época lejana, donde el mundo se veía en blanco y negro, una historia cautivó al público a través de la pantalla chica de aquellos que tenían oportunidad de adquirir el invento que llevó el entretenimiento a los hogares.

Es así como comenzó una epidemia que, hasta el día de hoy no tiene cura, por el contrario se han encontrado diversas formas de fomentarla y hacerla cada vez más fuerte, conectando personas y sentimientos alrededor del mundo.

En México, sabemos que el primer drama coreano que llegó a la  tv abierta fue Todo sobre Eva que se transmitió en Corea en el año 2000, pero mucho antes que se popularizaran los dramas alrededor del mundo, estos tuvieron un gran éxito dentro de su país; el primer drama coreano transmitido en Corea a través de la KBS fue Gukto Mari, en 1962 ambientado en la época de Goryeo, aunque no tuvo mucho audiencia porque la televisión era un bien limitado.

Los años pasaron y la tecnología avanzaba, el mundo del entretenimiento comenzó a expandirse y a pesar de no tener los  recursos suficientes como para hacer algo que requiriera más producción, así como los dramas actuales de acción o fantasía, se contaban historias de la vida cotidiana, en especial las ambientadas en las épocas de dinastías y reflejando las historias de los héroes nacionales. Los problemas familiares y sufrimientos personales eran los ingredientes principales para dramas como: La madrastra en 1972 a través de MBC.  La década de los 80 llegó y el acceso a los televisores cada vez era más sencillo, lo que dio un gran empuje a la industria, donde los guionistas sobresalieron gracias a sus historias más personales describiendo la forma de vida de las personas, tal es el caso del drama Amor y ambición en 1987 que cuenta la historia de dos hermanos con un pasado diferente en la década de 1950, este drama de MBC registro el 78% de rating en su periodo de emisión en la tv a color.

El formato que manejan los k-dramas es algo que los caracteriza y los diferencia sobre otras producciones, estos suelen tener una extensión de 16, 20, 25 o hasta 50 capítulos que duran de 60 a 70 minutos cada uno, sin embargo un drama que sobresalió en la década de los 80 por su extensión, fue 500 años de Joseon (MBC),  ya que duró de 1983 hasta 1990 dividido en 11 temporadas. Este drama fue dirigido por Lee Byung Hoon, el director del drama con fama internacional, Una joya en el palacio de 2003.

  

Para la década de los 90´s los dramas que, en un futuro marcarían el auge de la ola coreana, empezaron a ser transmitidos dejando huella con altos ratings, tal es el caso de First love que, siguiendo la línea del dramatismo y conflictos personales al cien por ciento, cuenta la historia de  dos hermanos que se enamoran de la misma chica, este drama de KBS alcanzó el 65.8% de rating en el año de 1996-1997. En esos años, exactamente en 1997, China ya transmitía el primer drama coreano ¿Que es el amor? que obtuvo en ese país un 4.2 % de rating.

A partir de los años 2000 la producción de dramas ha tenido diversos cambios, principalmente las casas productoras nuevas que han abierto sus puertas y la tecnología que ha dado a la creación de nuevo contenido para las plataformas digitales, además de adaptar el contenido para las nuevas generaciones. Algo muy notorio es que los dramas en sus inicios solían tener un gran número de episodios o largos periodos de emisión, al contrario de 2017 donde los dramas de las televisoras públicas han optado por reducir el tiempo de sus episodios a 30 minutos pero aumentando el número de ellos en periodos de dos a tres meses.

La popularidad de los dramas data desde hace 20 años aproximadamente y sigue aumentando con forme pasa el tiempo, haciendo que más personas quieran disfrutar de su contenido, visitar y aprender las costumbres del país. Si quieren saber un poco más sobre el inicio de los dramas coreanos en México no se olviden consultar la nota de “K-dramas en español” y nuestro especial sobre cadenas de televisión. 

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Mariana García

Licenciada en mercadotecnia y publicidad, dramática de alma y corazón. A veces soy kawaii