El budismo coreano

Por  Mtra. Silvia Seligson

Introducción

La sociedad contemporánea de la República de Corea se caracteriza por su diversidad religiosa; es notoria la predominancia del budismo y del cristianismo y su coexistencia con religiones tradicionales como el Musok, conocido como “chamanismo coreano”, y el confucianismo, así como con nuevos movimientos religiosos. Se observa una expansión de la población religiosa y una creciente presencia social de las organizaciones religiosas, a pesar de la vertiginosa industrialización y urbanización del país (Véase el Cuadro adjunto).

Entre las organizaciones no gubernamentales más prominentes están las budistas que, al igual que las cristianas, cuentan con instituciones de beneficencia, hospitales y empresas comerciales, canales de televisión, estaciones de radio y más de 200 publicaciones, textos y revistas, así como con sus propios periódicos diarios o semanales. También están involucradas en el sector educativo; además de tener escuelas primarias y secundarias, dirigen más del 20 por ciento del total de colegios y universidades del país. (Kim, 2003, p. 140).

Bosquejo histórico

Proveniente de China, el budismo fue introducido a Corea durante el período de consolidación de los Tres Reinos (siglos IV-VII) y alcanzó su apogeo con la dinastía Koryo (918-1392), al ratificarlo como religión oficial.

Desde sus inicios fue favorablemente recibido ya que se consideró que otorgaría buena suerte y protección a la nación, así como a los individuos, contra conflictos internos e invasión externa, además de contribuir al fortalecimiento sociopolítico y cultural de la sociedad. Bajo el patrocinio de los gobernantes, se edificaron templos y monasterios que incluyeron esculturas de gran calidad artística. Gran parte de ellos fue destruida como resultado de los combates o enfrentamientos bélicos que han asolado a Corea a lo largo de su historia, pero otros se han conservado hasta la actualidad[1].

Asimismo, se difundieron las doctrinas de las escuelas budistas entonces prevalecientes –siendo las más populares las de las Tierras Puras de Maitreya (el Buda del Futuro, Miruk-po, en coreano) y de Amitabha (Buda de la Infinita Luz, Amita-bul en coreano)– gracias a generaciones sucesivas de renombrados eruditos y monjes coreanos que compilaron, comentaron, transcribieron e imprimieron una amplia variedad de textos, desarrollando un distintivo estilo coreano de budismo filosófico y práctico.

Cabe mencionar que en el transcurso del siglo XI se llevó a cabo en Corea la gran empresa de imprimir las escrituras budistas Tripitaka (“Las Tres Canastas”-sutra, reglas y tratados del canon Pali)[2], con la finalidad de promover las enseñanzas de Buda y fortalecer las creencias populares. Los 5 048 volúmenes resultantes fueron posteriormente destruidos por los mongoles invasores, pero en el siglo XIII los textos se volvieron a imprimir, empleando para ello 81 340 placas de madera grabadas en ambas caras. Esta extraordinaria colección coreana es valorada tanto por la precisión del contenido de las enseñanzas, como por la elegancia de la caligrafía y la calidad del grabado. Se ha resguardado, desde entonces, en el templo Haein (“Reflexiones en un Sereno Océano”), edificado en el año 802, en la montaña Kaya que está en el sudeste de la Península, y ambos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1995 (Lee, 1997:90-123).

Durante la dinastía Choson (1392-1910) el neoconfucianismo remplazó al budismo, los monjes perdieron gradualmente sus privilegios y fueron desplazados a las áreas rurales. El nuevo gobierno clausuró numerosos monasterios y prohibió la construcción de otros; sus propiedades fueron confiscadas lo cual mermó su economía. Estas restricciones continuaron hasta las últimas décadas del siglo XIX, cuando Corea inició la política de apertura y liberalización religiosa.

En la actualidad, el budismo cuenta con 39 órdenes, 11 mil templos y más de 26 mil monjes. En 1994, las dos ramas principales del budismo ortodoxo reportaron los siguientes datos:

Chogye-jong: 9 125 991 miembros. 10 056 clérigos (célibes) y 1 725 templos.

Taego-jong: 4 083 926 miembros. 4 972 clérigos y 2 578 templos.

(Grayson, 2002, p. 191).

El desarrollo del budismo se debe, sobre todo, a la labor realizada por asociaciones budistas laicas (independientes o asociadas con los monasterios y templos) que se crearon desde principios del siglo XX, motivadas por la repentina y rápida expansión del cristianismo en Corea e incluso adoptaron sus métodos de evangelización. En 1988 existían 298 asociaciones laicas dedicadas a actividades relacionadas con la enseñanza de jóvenes, estudiantes de todos los niveles y niños, así como con la modernización del budismo, que incluye la traducción del canon budista al coreano y la incorporación de música contemporánea en la liturgia. La influencia del modelo cristiano también se ha manifestado en su creciente trabajo institucional y misionario en ultramar. (Grayson, ibidem).

Son-jong es la corriente principal del budismo coreano, de hecho permea a las otras debido a su característica peculiar de armonizar y sintetizar todas las corrientes, sectas o linajes. Por lo tanto, las prácticas que llevan a cabo los monjes y monjas, en todos los templos budistas, comprenden las tres tradiciones fundamentales: Kyo – el estudio del Dharma, que se centra en los textos budistas, Yul – la disciplina, que estudia las reglas de la vida monástica, y Son – la meditación. Sin embargo, cada una de ellas viven y practican en secciones o centros separados; así, por ejemplo, según una encuesta realizada en 1992 había 1 415 monjes y monjas en  54 centros Son de Corea del Sur, quienes constituían el 14 por ciento de los miembros de Chogye-jong (Choi, 1966, p. 66).

La tradición meditativa coreana se denomina Chodo o Chosason y consiste tanto en el estudio de los textos de los grandes maestros, como en la meditación y concentración; se basa en los Hwadu o Koan, que son problemas enigmáticos que el maestro expone al discípulo. Su solución no se obtiene con palabras sino con la intuición, que trasciende los conceptos y la lógica presentes en las enseñanzas Kyo; sin embargo, éstas constituyen el primer paso esencial, son como el mapa o el bote necesario para llegar al sitio, pero una vez ahí ya se puede prescindir de él.

 

RELIGIONES EN LA REPÚBLICA DE COREA

Número de adeptos y porcentaje en relación a la población total

Religión 1985 1995 2005 %*
Cristianismo

Protestantes

Católicos

8 354 679

6 489 282

1 865 397

11 710 066

8 760 336

2 950 730

13 762 585

8 616 438

5 146 147

26.3

19.7

6.6

Budismo 8 059 624 10 321 012 10 726 463 23.2
Confucianismo 483 366 210 927 104 575 0.5
Nuevas

religiones

305 627 319 032 377 143 1.0
Subtotal 17 203 296 22 597 824 24 970 766 51.8
Total* 40 419 652 44 553 710 47 041 434 100

Fuente: Departamento Nacional de Estadísticas, Censos Nacionales. Tabulación SS.


Pies de página

[1] Destacan Pulguk-sa (Templo de la Tierra de Buda), un complejo de edificaciones construidas sobre amplias terrazas y circundando espaciosos patios, y Sokkuram, templo en una cueva artificial hecha con cientos de bloques de granito de variados tamaños y formas, en cuyas paredes y nichos interiores se esculpieron cuarenta deidades, las cuales rodean al majestuoso Buda (una escultura elaborada con una sola pieza de granito de 3.5 metros de altura), con el propósito de recrear un microcosmos budista. Ambos templos se erigieron durante el gobierno del rey Kyongdok (742-764) en las cercanías de Kyongju y fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1995 (véase Lee, 1997:8-45).

[2] 1) Sutra Pitaka consta de cinco capítulos incluyendo Jataka o narraciones de las vidas pasadas de Buddha, 2) Vinaya Pitaka – las 227 reglas de conducta individual y colectiva. 3) Abhidharma Pitaka – texto filosófico y de instrucción mental.


Bibliografía

Choi, Hyung-gak. “Son”. En: Korean Cultural Heritage II :Thought & Religion. Seoul. Korea Foundation. 1996, pp. 60-69.

Grayson, James Huntley.  Korea- A Religious History. London. Routledge-Curzon. 2002.

Kim, Eungi. “Religion in Contemporary Korea: Change and Continuity”.

Korea Focus, 2003, July-August, pp. 133-146.

Lee, Kyong-hee. World Heritage in Korea. Seoul. Sungin Printing Company. 1997.

The Korean Buddhist Research Institute (ed.). The History and Culture of Buddhism in Korea. Seoul. Dongguk University Press.1993.

Seligson, Silvia. “Historia de Corea. Desde los orígenes hasta fines del siglo XIV d.C.”. En: José Luis León Manríquez (coord.) Historia mínima de Corea. México COLMEX. 2009, pp. 23-67.

Seligson, Silvia. “La religión en Corea” En: Carolina Mera y Jessica Nessim (comp.) Desafíos de la contemporaneidad: Corea-América Latina. Buenos Aires, Antropofagia, 2010, pp. 187-205.

 


 

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