El hiragana y el katakana: los dos pilares de la escritura japonesa

El japonés es uno de los 10 idiomas más hablados a nivel mundial. Actualmente cuenta con más de 120 millones de hablantes nativos.

Por: Aura Resendiz

Si eres amante de la cultura japonesa o estás interesado en el aprendizaje del idioma japonés, seguro habrás escuchado algo sobre el hiragana y el katakana

Ambos son dos sistemas de escritura que, junto con los kanjis (sinogramas de origen chino), conforman los tres elementos clave de la escritura japonesa.

Aprender un nuevo idioma puede llegar a ser un gran reto, en especial, cuando se trata de un idioma tan distinto a la lengua nativa.

El japonés no se queda atrás, pues no sólo es muy distinto al español, sino que además posee tres sistemas de escritura que pueden llegar a desalentar, incluso a los más interesados.  

Los nombres de personas nacidas en japón, adjetivos y verbos se escriben con kanji. El resto de los elementos gramaticales se escribe con hiragana, y las palabras de origen extranjero y algunas onomatopeyas se escriben con katakana

Sin embargo, para las personas que desconocen la lectura de los kanji se utiliza el furigana, es decir, la lectura del kanji escrita en Kana (hiragana o katakana).

Aunque los kanji son fundamentales para el dominio y el perfeccionamiento del idioma, el hiragana y el katakana son clave para dar los primeros pasos en el aprendizaje del japonés. Aventurarse en el aprendizaje del japonés sin estudiar el hiragana y el katakana es casi imposible.

Debido a la importancia del hiragana y el katakana, a continuación te explicamos un poco sobre estos dos sistemas de escritura japonesa.

Hiragana

 

El hiragana es un sistema de escritura compuesto por 46 caracteres, de los cuales 40 son sílabas, 5 son vocales (a,i,u,e,o), y una consonante sola (“n” o ん en japonés). 

Sin embargo, este silabario puede expandir el número de sonidos y caracteres a partir de la construcción de diptongos (kyaku= invitado) y consonantes dobles (sakka= escritor), y alargando el sonido de las vocales (okaasan=madre).  

Asimismo se pueden construir nuevas consonantes gracias al uso del acento diacrítico japonés conocido como nigori. El dakuten o ten ten ( ゛ ) forma las consonantes g, z,d,b; en cambio, el handakuten o maru ( ゜)sólo forma el sonido p.

El origen del hiragana se remonta a la época de Heian (794-1185). Las mujeres de la aristocracia fueron las que perfeccionaron y popularizaron el uso del hiragana. 

En esa época, los kanji eran considerados demasiado complejos para las mujeres, por lo que, los hombres eran los únicos que podían leer y escribir kanji

La exclusión de las mujeres en la lectura y escritura de kanjis impulsó la creación de un nuevo sistema de escritura. Este nuevo sistema conocido antiguamente como onnade (mano de mujer) se construyó a partir de la simplificación de los caracteres de origen chino.

Con la creación de este nuevo sistema de escritura, las mujeres de la aristocracia encontraron un nuevo medio para la expresión de sus ideas y sentimientos. 

Con ayuda del hiragana, las mujeres crearon una vasta producción literaria y escribieron algunas de las obras más importantes dentro de la literatura japonesa. Entre ellas destaca Genji Monogatari (la historia de Genji) de Murasaki Shikibu. Por esta razón, el hiragana es considerado como un elemento clave en el desarrollo de la literatura japonesa.

Katakana

El Katakana es un silabario compuesto por 46 caracteres, los cuales son equivalentes a los 46 sonidos del hiragana. A su vez, la creación de nuevos sonidos y consonantes del hiragana también se aplican al katakana

La diferencia entre ambos silabarios radica en la forma y en el uso de cada uno. En primer lugar, el katakana destaca por sus trazos rectos y en ángulos agudos, en cambio, los trazos del hiragana son curvos.

Por otro lado, el origen de ambos silabarios es distinto, en el caso del hiragana, las mujeres de la aristocracia popularizaron su uso a través de la literatura. 

En contraste, el katakana fue utilizado por los monjes budistas para la enseñanza y la difusión del budismo.

Asimismo, los usos que tiene cada silabario dentro del idioma japonés son distintos. Por un lado, el katakana se utiliza únicamente para escribir palabras de origen extranjero y algunas onomatopeyas. En cambio, el hiragana es utilizado en muchos elementos gramaticales del japonés.  

A diferencia de los kanji, tanto el hiragana como el katakana son sistemas de escritura totalmente fonéticos, es decir, los sonidos de cada uno de los caracteres no cambia. No obstante, un elemento que tienen en común los tres sistemas de escritura japonesa es la importancia del orden de trazos. Cada uno de los caracteres que conforman la escritura japonesa tiene un número de trazos definido y un orden que debe de seguirse a la hora de escribirlos.

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Los tres sistemas de escritura japonesa son fundamentales para el dominio y perfeccionamiento del idioma. Incluso en los textos más simples podemos encontrar cómo estos tres elementos se unen entre sí y se convierten en un ejemplo de la singularidad y la belleza del idioma japonés.

Aunque el estudio del japonés plantea grandes retos para los interesados en el idioma, vale la pena aventurarse en el mundo de la escritura japonesa.

 

 

 

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