Iroha, el arte como puente entre Japón y México

“En este mundo nuestro nada permanece” dice el poema Iroha, plasmado en la entrada de la nueva exposición de arte japonés del Museo Franz Mayer, Iroha. Diálogos en el arte. Japón México. Inaugurada el pasado 6 de julio, la muestra celebra los 120 años de la migración Enomoto, la primera gran migración japonesa a México.

Entre sacos y vestidos, público mexicano y japonés se aglomera en la entrada de la exposición que da inicio a las 19:00 horas con el corte de listón. Los invitados al corte son el embajador de Japón en México, Akira Yamada, el director del recinto Héctor Rivero, el presidente la asociación méxico japonesa, Nobutaka Wakui y el curador de la sala, el Dr. Daniel Masayoshi.

La exposición cuenta con un acervo de 300 piezas, entre las que destacan pinturas de la época Edo, ocho armaduras de samurái, veinte katanas, así como piezas de lacas japonesas-mexicanas y kimonos bordados con hilo de oro. Las piezas forman parte otras colecciones donadas por la Asociación México-Japonesa, la Embajada de Japón en México y el Museo Nacional de las Culturas.

Además, cuenta con obras de colecciones privadas pertenecientes a familias méxico-japonesas y artistas plásticos. Al respecto, Daniel Masayoshi nos comenta “a través de año y medio hicimos una recopilación con investigación… es una gran oportunidad de rescatar la historia japonesa”. El curador agradeció a Midori Suzuki, artista plástica y a la familia Murakami, al igual que a todos los involucrados en la donación y elaboración de la muestra, “nos robamos una parte de su corazón y la trajimos acá”, afirmó.

Los sonidos de Japón

Para armonizar la inauguración de la obra el auditorio contó con la presencia de los asistentes para deleitarse de música tradicional japonesa. del Bajo la batuta de Yoshiko Nishimura, fundadora del grupo Kasou Kai en 1991, integrada por músicos de origen japonés y mexicano que busca fomentar el hougaku, nombre de la música tradicional de Japón, dieron inicio a una noche llena de sonidos únicos.

Entre colores dorado, rojo y morado, dos bailarinas del grupo Ginrei Kai hacen su aparición en el escenario. Esto ocurre tras las palabras y agradecimientos de los organizadores de la muestra museográfica. A través de movimientos perfectamente coordinados y pausados, las maestras Tamiko Kawabe y Naoko Kihara recorren el espacio. Sus caras se asemejan a las de muñecas de porcelana, con labios rojos y caras blancas ninguna de muestra expresión facial, sin embargo sus manos y su cuerpo transmiten emociones al público.

Diálogos interculturales

La inauguración, repleta de canto y baile, desdibuja los horizontes entre el oriente y el occidente. Dos culturas tan distintas son unidas por el arte, ya sea plástico, musical, dancístico o fotográfico.

Esta conexión sólo es posible a través de espacios como los museos y medios de difusión como las revistas culturales. Al respecto, la exposición destaca el trabajo del periodista y poeta mexicano José Juan Tablada (1871 – 1945), quien introdujo al territorio nacional los haiku, famosos poemas cortos tradicionales de Japón. Después de su viaje a la tierra del Sol naciente en 1900, Tablada se dedicó a difundir la cultura japonesa por medio de la sección cultural del periódico El Universal.

Como parte de la celebración de los 120 años de la migración japonesa a México, paralelamente se exhibe “Jardín de la Selenita”, una muestra de arte contemporáneo integrada por 17 artistas de ascendencia japonesa. Así como “Retratos de los Inmigrantes Japoneses” de Seiji Shinohara.

Además, durante los días 8 y 9 de julio se llevará a cabo el festival Matsuri. Una fiesta cultural donde habrá talleres, ciclos de cine, demostraciones gráficas y espectáculos. No duden en revisar la programación y acercarse a los eventos de esta gran celebración.

Deja tus Comentarios