La despedida que nos dejó Hayao Miyazaki con ‘Se levanta el viento’

Se levanta el viento es el penúltimo trabajo en la trayectoria de Miyazaki como productor y animador en los estudios Ghibli. Título que podemos disfrutar en Netflix. 

Por: Nadia Martínez

Tras cinco décadas de arduo trabajo como director, productor y animador; en el 2013, después de cinco años de descanso, Hayao Miyazaki, nos trajo de sorpresa un filme más, aquel que sería una de las últimas producciones cinematográficas de su carrera. 

Se levanta el viento es el penúltimo trabajo en la trayectoria de Miyazaki como productor y animador en los estudios Ghibli. Esta historia nos transporta a la tierra del sol naciente durante la Segunda Guerra Mundial. Una producción llena de hermosos paisajes, un amor fugaz y una despedida agridulce.

 

Se levanta el viento (2013)

A menudo los cineastas toman como inspiración acontecimientos que han vivido en carne propia, o toman como referencia historias de personas cercanas a ellos. Hayao Miyazaki optó por esta última opción.

Se levanta el viento se inspira en la historia de su padre, Katsuji Miyazaki, un ingeniero aeronáutico japonés.

Hiro Horikoshi sueña desde muy joven en ser un piloto aéreo. Su más grande ídolo se convierte en un recurrente aliado que solo aparece en sus sueños, el señor Caproni. Un diseñador italiano de naves aéreas. Esta figura imaginaria se convierte en un guía, lo acompaña a lo largo de la historia y le ayuda a encontrar la solución a sus problemas.

La historia nos permite acompañar a Hiro durante varias etapas de su vida. Cuando era un niño soñaba con volar aviones; en su etapa como estudiante conoce a Naoko, una joven de una familia muy bien posicionada.Y tiempo después, lo seguimos acompañando durante los primeros años de su vida profesional como diseñador de naves militares aéreas.

Una mirada fuera de la magia

Estamos acostumbrados a que Miyazaki nos presente historias llenas de criaturas fantásticas; repletas de magia, con personajes y situaciones que solo en nuestros sueños podríamos haber imaginado. Se levanta el viento es la excepción a esta regla; pues, es una historia muy apegada a la realidad. No recomendada para niños menores de 12 años.  

En esta película, Miyazaki decidió no enfocarse en presentar una historia infantil. Retoma aspectos como la Segunda Guerra Mundial, los aliados alemanes y una enfermedad, como la tuberculosis. 

También, trata el tema de dejar tus sueños de lado para complacer a los altos mandos. Hiro trabaja constantemente para que el gobierno sea capaz de bombardear al enemigo.  Lo que deja un mal sabor de boca. 

Por otro lado, la historia de amor entre Hiro y Naoko nos da un respiro de la guerra; sin embargo, el tema entre los dos amantes tiene un tono gris y crudo. La enfermedad de Naoko es tan repentina, que la idea de que esta historia puede terminar en un final feliz y se convierte en melancolía, pues hasta cierto punto del filme, Naoko es una joven soñadora, enamorada de Hiro, sin embargo, esto cambia cuando la vemos marchitarse conforme avanza la historia. 

Un vistazo a la realidad y lejos de la magia, es lo que Miyazaki nos transmite. En su penúltima producción cinematográfica, éste director no busca la aprobación del público, o generar grandes sumas de dinero, tan solo nos muestra una historia real.

La belleza visual

Los fanáticos, tanto del estudio Ghibli, como los de Hayao Miyazaki, saben que una producción de este estudio les garantiza calidad, en cuanto a las animaciones y los demás elementos visuales y, esta película, no es la excepción. 

 El estilo de animación y la técnica de dibujo que tiene Miyazaki es admirable, las líneas que trabaja están bien hechas, los colores que utiliza en cada uno de sus filmes están muy bien pensados. En la historia Se levanta el viento, Miyazaki nos regala una serie de paisajes cálidos, y nos permite situarnos en la época de Japón a finales del siglo XIX. 

Si bien en esta historia, la animación, comparado a películas como El viaje de Chihiro o La princesa Mononoke, no es tan espectacular y carece de elementos visuales, la magia de Miyazaki logra adentrarnos en la historia, dándonos un estilo minimalista y completamente ordinario, encontrando la belleza en lo mundano. 

Miyazaki nos lleva por un viaje en el tiempo, desde el Japón en tiempos antiguos, cuando la sociedad era más tradicional; sus vestimentas consisten en Yukatas para los hombres y en Kimonos para las mujeres. La ausencia de los carros y el uso de carretas como medio de transporte. 

Conforme va avanzando la historia, elementos mas actuales van apareciendo. La vestimenta cambia para todos, los edificios, los medios de transporte, en conjunto con la evolución social. 

En nivel de calidad y el cuidado a los detalles que tienen los aviones, los paisajes, los personajes, los objetos inanimados, son lo que hace de esta película un deleite visual. Miyazaki nos da espectros de magia en diversos momentos de la animación, es indiscutible que su marca está presente en cada escena. 

 Una despedida agridulce

Se levanta el viento era la obra con la que Miyazaki daría el último adiós a su carrera como cineasta, o al menos eso fue lo que llegamos a pensar. La más reciente producción de Hayao Miyazaki y el estudio Ghibli está previsto que llegue entre el 2020 y el 2021, a pesar de que, en un principio, tenía fecha para que su estreno llegara antes de los Juego Olímpicos de Tokio 2020.

Una historia que se dice que dedica a su nieto, para que este lo recuerde cuando sea momento de que el director muera. 

Creímos haber visto lo último de Miyazaki con Se levanta el viento. Se despidió del público, solo como él sabe hacerlo, dándonos una historia sumamente personal, haciendo un homenaje a su padre y cerrando su carrera con una película que será recordada, no solo por su historia, sino por la calidad de animación que nos dejó,  por muchos años más. 

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