OPINIÓN: En medio del escándalo, la disculpa pública de Park y la destitución (Parte 2)

Para comprender la situación política que vive Corea del Sur hace unas semanas preparamos una serie de textos sobre el tema,  que los ayudará a comprender qué sucede en la política surcoreana. Lee la primera parte de esta columna aquí. 

Por Cintli Cárdenas

La disculpa pública de Park…Dos veces

Las revelaciones sobre la influencia de Choi en el manejo de la presidencia surcoreana y el conocimiento de que no detentaba cargo oficial alguno, ni experiencia probada, ni formación educativa en el ámbito de la administración pública hizo que la sociedad civil despertara.

Las voces que exigían la aclaración de las revelaciones fueron en aumento y los índices de aprobación hacia la presidencia se desplomaron como antesala a una crisis política irreversible. Ante ello, la respuesta inicial de la presidenta fue pedir disculpas doblemente en televisión nacional durante las primeras semanas de noviembre. En sus discursos, la presidenta no se deslindó de la polémica Choi ni desmintió las acusaciones en contra de ésta. Al contrario, justificó su influencia aduciendo a que Choi había estado a su lado en los momentos más difíciles de su vida (The Korean, 2016).

Como parte de sus disculpas a la ciudadanía y promesas de renovación, Park despidió a sus principales asesores e incluso intentó nombar a un nuevo primer ministro (Al Jazeera, 2016; BBC, 2016; The Korean, 2016). Pero a ese punto la sociedad ya no aceptaba cambios en el gabinete sino que exigía la renuncia de la presidenta, quien tenía poca o nula legitimidad a los ojos de sus gobernados y habría perdido el respeto y la credibilidad de sectores que una vez la encumbraron en el poder a través de su apoyo en las urnas. Los indices de desaprobación hacia Park llegaron al 5%, la cifra más baja hasta entonces registrada para un presidente de Corea del Sur en la historia del país (Park y Lee, 2016).

La unidad hace la fuerza: los ciudadanos toman las calles

Así, cada sábado por la tarde a partir de la explosión de la crisis (29 de octubre) hasta el 26 de noviembre, cientos de miles de surcoreanos incluidos niños, jóvenes y adultos de distintas extracciones sociales, sectores y niveles educativos se dieron cita en las principales plazas públicas a lo largo y ancho del país para reclamar la renuncia de Park en las demostraciones más grandes registradas desde la década de 1980 (Lee, 2016).

En una muestra de civilidad y organización que no se ve en muchas partes del mundo, los surcoreanos se reunieron pacíficamente. Exigieron la renuncia de la presidenta armados sólo con veladoras, pancartas y cánticos y una vez terminadas las marchas, ellos mismos limpiaban las calles por donde pasaron. En lo que a números se refiere, los organizadores de las protestas señalaron que mientras en Seúl cientos de miles se reunieron en la plaza de Gwanghwamun y alrededores; en otras partes del país se congregaron suficientes personas para sumar casi dos millones de manifestantes. Según encuestas, dichas protestas semanales contaron con el 74% de aprobación ciudadana (Corks, 2016).

¿Conclusión?: detención de Choi, investigaciones de la fiscalía e involucramiento de la Asamblea Nacional

Park Geun Hye

Aunque parece ser que la historia del Choi Soon-sil Gate y el destino de la presidenta Park se vislumbran lejanos a terminar, se han llevado a cabo acciones desde diferentes flancos que continúan influyendo en la dinámica política de Corea del Sur.

La fiscalía del país ya ha detenido a Choi Soon-sil, quien se encuentra en proceso de investigaciones por extorsión y abuso de poder (Choe, 2016; Corks, 2016). Recientemente, la fiscalía también levantó cargos hacia Park como “sospechosa criminal” de los delitos de Choi, convirtiéndola en la primer presidente en ser acusada por la fiscalía de conspiración criminal mientras se encuentra en el cargo, ya que bajo la constitución surcoreana los fiscales están impedidos de acusar de cargos criminales a un presidente en funciones (Choe, ibid).

Sin embargo, parece que ni las protestas masivas de la sociedad civil ni las acciones de la fiscalía han sido suficientes para que la presidenta admita su complicidad con las acciones de Choi y abandone su cargo voluntariamente. Mientras la postura oficial ante las protestas populares ha sido de indiferencia, las respuestas del abogado y el vocero de la Casa Azul ante las acusaciones de la fiscalía han sido de negación y confrontación.

Por un lado, el abogado asegura que Park no está dispuesta a presentarse personalmente ante la fiscalía para aclarar los cargos y el vocero, por otro, equiparó la acusación de la fiscalía con “un castillo de naipes que ignora evidencia objetiva” (Choe, ibid). Al mismo tiempo, la oficina presidencial señaló que prefería esperar a que la Asamblea Nacional destituyese a la presidenta antes de presentarse a la fiscalía (Choe, ibid).

Desde la Asamblea Nacional, por otro lado, se aprobó un proyecto de ley para iniciar una investigación través de un consejo independiente de la fiscalía sobre el Choi Soon-sil Gate y la injerencia de Park en este y también se vislumbró el inicio de un proceso de destitución a la presidenta (Choe, ibid; Yonhap, 2016).  Aunque la Asamblea Nacional tiene la capacidad de destituir del cargo a Park, el proceso resulta largo y tedioso y puede llevar hasta medio año.

En un primer paso, la mitad más uno de la asamblea debe de aprobar el proyecto de destitución para posteriormente votarla. A continuación, para que la iniciativa sea aprobada, dos terceras partes de la Asamblea Nacional deben votar a favor. Dicha votación está contemplada para éste 9 de diciembre (Choe, 2016). No obstante, la destitución por sí misma no es suficiente para hacer válida la decisión sino que el caso debe ser turnado a la Corte Suprema, quien debe formalizar la decisión por voto de 6 de 9 jueces (The Korean, 2016).

Aunque la oposición en la asamblea es insuficiente para que la iniciativa de destitución de su primer paso y sea aprobada, se habla de que el partido de Park, el Saenuri, está dividido en una facción que aprueba el proceso de destitución y en otra que continua apoyando a la presidenta, dando pie a que el proceso de destitución sea posible lo que de llevarse a la realidad convertiría a Park en la primer presidenta en la historia del país en ser removida de su cargo a través de este proceso, sumando para ella un número más en la lista de primeras veces que un presidente surcoreano pasa por situaciones sin precedentes.

Si se considera que a Park le resta un año en el poder, este escenario coyuntural resulta incómodo para el desarrollo de las próximas elecciones presidenciales. Se dice que ésta es una razón para que la oposición permanezca relativamente silenciosa ante el escenario de la destitución del ejecutivo. Mientras tanto, el tiempo corre y los procesos de investigación siguen su curso.

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Este texto fue culminado antes de que se diera la noticia de la destitución temporal, puedes leer el siguiente artículo sobre el tema.

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