Ser gay en Corea del Sur, un tabú del siglo XXI

Durante mi viaje a Corea del Sur y mi estadía por 6 meses, descubrí algunas cosas que siguen siendo un tema delicado para los surcoreanos y hablar de ello todavía es un tabú: la diversidad sexual.

Muchos me han preguntado ¿cómo era ser gay en un país tan conservador como Corea del Sur? y mi respuesta siempre ha sido la misma: ”no es tan malo como creen”. 

Entre lo que más me llamaba la atención era saber sobre temas de aceptación y discriminación. La realidad es que nunca sufrí discriminación de ningún tipo, ni por ser gay, ni por ser extranjero. Generalmente la gente era muy amable y amistosa, sobre todo porque podía comunicarme con ellos en su idioma. 

Sin embargo hablar del tema de la homosexualidad es algo que muchos coreanos, en especial gente mayor, no reciben de mejor manera. Y es que siendo un país tan conservador con una población de mayoría cristiana y con tradición budista, se considera un tema del cual no se debe hablar.

¿Cómo se vive el tema de la homosexualidad en el lejano oriente?

Por otra parte los más jóvenes lo consideran algo común y muchos de ellos hablan del tema sin problemas, incluso muchos de ellos presumen su amistad con alguien gay. La verdadera pregunta es ¿qué pasa con la comunidad LGBT+? 

Actualmente la comunidad se ha hecho muy presente en Corea, debido a las marchas y eventos que se han creado de manera masiva para dar a conocer su sentir respecto al tema de derechos igualitarios, la aceptación, el respeto y la tolerancia.

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Sin embargo muchos prefieren mantenerlo en secreto, justamente por temor al ¿qué dirán? Aunque su preferencia sexual sea muy obvia, la gente simplemente prefiere pensar que son un poco femeninos. Recordemos que en la cultura asiática es muy común ver a los hombres maquillados y con bolsos, modas impuestas por los idols coreanos. 

Itaewon, la zona rosa coreana

Pero al igual que otro país, la comunidad LGBT+ se libera en un barrio en especial, Itaewon. 

Es conocido por ser una “zona neutral”, debido a que muchos extranjeros viven ahí y los bares y clubs nocturnos están situados en esta zona. La primera vez que visité un club gay en Corea fue justamente en este lugar, mi primera impresión fue sorpresiva ya que no me esperaba que la gente que frecuentaba el sitio se sintiera con tanta libertad y se expresara como es en realidad. 

El primer día fui con un amigo coreano (gay) que conocí allá. Al ser el único extranjero en dicho lugar varios me hicieron la platica y me preguntaron ¿cómo es ser gay en México? Les conté mi perspectiva y ellos se sorprendieron mucho al saber que en varios lugares de México el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal desde 2016 y que las parejas gozan de los mismos derechos que todos los matrimonios.

Su respuesta fue: quisiera que así fuera en Corea.

Recordemos que en el mundo solo 30 países  han legalizado el matrimonio igualitario, entre ellos Taiwan quien ha tomado la batuta en el tema de matrimonios igualitarios y derechos LGBTQ+, aún parece algo lejano en su Corea del Sur ya que no está reconocido por la ley.

Para muchos de ellos hablar abiertamente de su sexualidad es casi imposible porque implica arriesgar muchas cosas, entre ellas su trabajo.

Personalmente, para mí hablar de mis preferencias al principio fue difícil porque conocía la situación a la que me enfrentaba y quería evitar ser tratado de forma diferente. Sin embargo cuando la pregunta llegó directa a mí de parte del administrador del lugar donde vivía, dudé en decirle la verdad.  Lo pensé y me dije a mí mismo “al diablo no ocultaré quién soy”, así que respondí: “Sí”. 

Ser gay en Corea es quizás igual que en México, es decir el temor de ser descubierto y que la gente te juzgue por ello, sin embargo hay menos libertades que en México y eso causa aún más temor.

Corea del Sur es un país muy moderno y con valores muy rígidos que provocan inseguridad e incertidumbre entre la comunidad LGBT+, a pesar de ello se están dando pasos agigantados con marchas y festivales informativos para que haya más igualdad y esos temores desaparezcan. Sin embargo, los cambios vendrán cuando la sociedad completa y las leyes dejen de verlo como algo “anormal”. 

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