Mixcalco, el Myeongdong de la CDMX

Coreanos en Mixcalco

¿A qué se dedican los coreanos que viven en la Ciudad de México? Nos pregunta Sergio Gallardo García, sociólogo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, quien explicó en la conferencia “Coreanos en Mixcalco, Tepito y la Merced” por qué y cómo llegaron los coreanos a trabajar en una de las zonas comerciales más populares del Centro Histórico de la Ciudad de México, Mixcalco, Tepito y la Merced.

La ponencia se llevó a cabo en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo el pasado jueves 23 de noviembre, como parte del seminario El barrio de la Merced. Gallardo García explicó cómo se realizaron las primeras migraciones de coreanos al país, por medio de fomentos para atraer a la mano de obra a trabajar a las haciendas henequeneras durante el Porfiriato, además de cuáles fueron las generaciones que se asentaron formalmente en la Ciudad de México.

Una de las primeras familias en tener una oportunidad para subsistir en la capital fue la Familia Yu, quien en 1943 puso su primera lavandería en la colonia Guerrero gracias al apoyo de Tomasina Valdés Ledezma, madre del ex-presidente mexicano Miguel Alemán Valdés, quien tenía una finca en Veracruz y apoyó a estos coreanos que trabajaron para ella en la plantación de mango. “Se hizo una de las lavanderías con mayor clientela en la ciudad… sobretodo con la visita de los diplomáticos, que gracias a Miguel Alemán, empiezan a ir a su lavandería”, apuntó Sergio Gallardo.

Los surcoreanos que comenzaron a poblar la ciudad llegaron en los años sesenta como parte del nacimiento de las relaciones diplomáticas establecidas entre México y Corea del Sur (1962). El sociólogo comentó “a Corea del Sur como a Corea del Norte les importaba entablar diplomacia… eran países emergentes de la guerra civil en 1950 y necesitaban un respaldo político internacional que los reconociera como naciones independientes”.

Tepito y Mixcalco, el Myeongdong de la Ciudad de México

La cercanía de México con Estados Unidos, la crisis económica ocurrida en Corea del Sur en 1997 y las compañías surcoreanas establecidas en toda latinoamérica desde los años 80, formaron un panorama ideal para que la comunidad coreana creciera en la capital mexicana, sobretodo en la colonia Juárez, donde actualmente se ubica el barrio coreano con sus tiendas y restaurantes.

La investigación de Sergio Gallardo fue encaminada a reconocer a la población coreana comerciante del Centro Histórico, con un mapeo local por local determinó que los coreanos se concentran en Tepito y el mercado de Mixcalco para vender mercancía textil. Gallardo, quien entrevistó a la comunidad afirmó “no distanciaba de su experiencia en Corea del Sur sobre trabajar en mercados populares… no era muy diferente a Myeongdong”.

Además, el sociólogo cuenta que los comerciantes coinciden con los mexicanos, pues ellos venden mercancía a las personas que menos tienen a precios accesibles. Esto no sólo a la gente de la ciudad, sino expandiendo su mercado a toda la república mexicana. Para ello la zona de Tepito es clave, pues la plaza de La Soledad es punto de encuentro de vendedores de todo México, quienes surten sus tiendas de provincia con productos del centro de la capital.

Sin embargo, no todo es ideal para los comerciantes coreanos, pues la inseguridad de la zona les han traído problemas de robo y secuestro, esto debido a sus rasgos físicos y un estereotipo construido entre el barrio que las cree personas con mucho dinero, “pareciera que tenemos cargando un símbolo de pesos” citó el investigador a los coreanos que trabajan en Tepito.

A pesar de ello, e incluyendo la barrera del idioma, nada detiene a estos comerciantes, ya que entre sus aspiraciones buscan hacer crecer sus negocios, desde la formación de una comunidad comercial y haciendo uso de los aprendizajes de la informalidad del barrio.

Comerciantes, restauranteros, trabajadores de empresas coreanas, emprendedores, es un hecho que la comunidad coreana busca cimentar su propio espacio en esta ciudad multicultural. Los coreanos cohabitan junto a los chinos, los judíos, los libaneses y por supuesto, los mexicanos, esta zona tan pluricultural como sólo puede ser Mixcalco, Tepito y la Merced.

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