Dana Karvelas: “El K-pop no tiene género, edad, raza, religión… es universal”

Foto: Flourescent Space
Dana Karvelas es actriz mexicana de profesión y ELF de corazón. Ahora, en el marco del estreno de su última película “Estrellas solitarias” platicó con K-magazine para contarnos más sobre ella, cómo llegó al fandom, cuál es su relación con el K-pop, qué opina de la exposición de la diversidad sexual en la industria, así como su deseo de formar el primer grupo de dance cover mexicano de chicas travestis y trans.

Con un vestido azul zafiro, unas botas negras altas y dos pines de Super Junior, colgados en el medio de su ropa, Dana Karvelas se acomodó frente a la cámara para presumir el outfit que especialmente escogió para nuestra entrevista en la explanada de la Cineteca Nacional. Actriz mexicana protagonista de Estrellas solitarias (2015). Amante del K-pop desde hace ocho años y ELF (nombre oficial del fanclub de Super Junior) de corazón. Todo inició, cuenta en viva voz,  cuando escuchó Sexy, free & single (2012), una pieza icónica de la leyenda del K-pop.

Foto: Flourescent Space

Dana ha participado en diversas producciones como Atroz (2012), cinta mexicana con la cual obtuvo uno de sus primeros protagónicos y Forever Alone (2018). Ha trabajado como extra, en cortometrajes estudiantiles y comerciales publicitarios. Además fue galardonada en el Festival de Cine Fantástico, Terror y Sci-fi por Mejor Actriz, gracias al papel de “Valentina” en Estrellas solitarias, donde interpretó a una chica travesti que sueña con ser cantante.

Decidimos buscar a Dana para que nos contara cómo es ser una chica travesti en el ámbito del K-pop. Recientemente la actriz se ha convertido en una representante de su comunidad en el universo ELF y en el contexto del crecimiento del hallyu en México.  ¿Será que esté rompiendo paradigmas en el mundo de los seguidores del K-pop? Que, como ella asegura, no tiene género, edad, raza o religión.

KM: ¿Cómo te involucraste en la actuación?

DK: Empecé como extra. Para mi estar en el cine, en los comerciales, fue como una escuela. Yo no pude tomar clases de actuación, aprendí con la práctica términos de cámara y términos de dirección. En un momento dije “el día que me toque estar del otro lado, como actriz o como actor, quiero saber bien”, estar a la altura de lo que se me fuera a poner.

KM: ¿Cómo llegaste al mundo del K-pop?

DK: La primer canción que escuché de K-pop fue en el canal Arirang, Candy in my ears de 2PM con Baek Ji Young. Yo quedé ¡Wow! Vi el vídeo, los vestuarios y dije: ¡Qué es esto! Entonces comencé a ver el canal y empezó a salir Suju. Creo que el K-pop ha suplido muchos géneros musicales. Poco a poco se fue metiendo en mí, como la humedad. Fui descubriendo los dramas y nuevos grupos, cómo se pronuncian los nombres. Aprendí fonéticamente las canciones, como muchas de nosotras. Creo que la belleza del K-pop es que nos hace sentir cosas que ninguna otra música.

KM: ¿Alguna vez has pensado en relacionar tu trabajo actoral o tu identidad con el K-pop?

DK: Siempre me ando aprendiendo la coreografía o la canción fonéticamente. Mi recámara está llena de barbies, que son mi público. Ensayo y les canto. Tengo la idea de hacer un grupo de K-pop de chicas trans o travestis. ¿Sería buena opción el casting, verdad? Les dejo la invitación a las chavas o los chavos que se quieran “travestir” y hacer un grupo de dance cover.  Me he dado cuenta que el dance cover y el K-pop no tienen género. Independientemente de si te gusta un grupo de chicas, pueden ser cuatro chicos bailando una canción de chicas o viceversa.

KM:¿Qué te gustaría compartirle a la gente que es fan del K-pop?

DK: El K-pop ha servido para unir a muchas generaciones, ha muchas personas: hombres, mujeres, niños, gente adulta, gay y trans. Alguna vez dijo Álvaro Cueva que el K-pop era como un caramelo para todos, es cierto. Hay una unión, algo pasa. Sigan esa unión, no importa si eres ELF, ARMY o lo que sea. El K-pop no tiene género, no tiene edad, no tiene raza, no tiene religión, es algo muy universal.

Cortesía Dana Karvelas

KM:¿Podrías contarnos cómo te convertiste en ELF?

DK: Suju y Girls’ Generation son mi TOP. Pensé: “el día que vengan tengo que ir”. Cuando fue el Super Show 7 dije “¡Ahora sí o sí!”. Esa vez descubrí qué significaba el fandom de Super Junior. Había cosas que sabía y había visto, pero ese día comprobé todo lo que se mueve, los banners, los proyectos, son cosas muy bonitas. Me gustó pertenecer a ello.

Pensé mucho para ir como chica travesti al SS7, dije: “¿qué tal que me hacen el feo o me dicen algo?” Y no, al contrario, fue un acierto, gané muchas amigas. Me han recibido muy bien, me comentan en Facebook. En los eventos me han dicho “te admiro, me inspiras muchas cosas”; eso para mí es algo que digo ¡Wow!, ¿qué le puedo mover a una niña de quince años?

Cortesía – Dana Karvelas

KM: ¿Por qué te sientes identificada?

DK: La pasión, el gusto por la música de Suju, la manera que tienen ellos de cantar que se te mete al corazón. Cuando no tienes amigos o amigas que les guste el K-pop, te toman como loca. Dicen: “Está qué, por qué chilla cuando cantan”. Luego encuentras a ELF, que comparte ese sentimiento, ese llanto y esa sensibilidad. Es muy padre porque quiere decir que son tus hermanas, es algo que te une. Nunca me había pasado.

KM: ¿Qué sabes del movimiento queer y las luchas por la diversidad sexual en Corea?

DK: He buscado, conozco a los ladyboys de Tailandia. He tratado de involucrarme pero no he encontrado tantos artículos que hablen acerca de eso, puede ser que no esté tan visibilizado. Independientemente de que Corea sea un país de primer mundo, podemos notar en la TV, los dramas y las películas la ausencia de  estos personajes. De repente hay un guiño pero no una identidad LGBT. Creo que son un poco conservadores, aunque los cantantes de K-pop son bastante andróginos.

KM – ¿Crees que la escena del K-pop debería hablar más de temas de género?

DK – Sí, por eso de ser muy andrógino. Hay coreografías donde las chicas se aproximan mucho. Por ejemplo en los videos de Red Velvet hay muchas escenas sugerentes. Holland es abiertamente gay, creo que es lo más visible. Puede ser que lo ataquen pero su mensaje es muy fuerte. Aun así siento que falta más apoyo.

Me he dado cuenta que cuando se direcciona a un artista hacia la comunidad LGBT no funciona. No jala. Prefieren adoptar otros role models. Podría ser por cuestiones de mercadotecnia. Es un nicho a lo mejor fuerte pero no lo toman en serio. Conozco chicos gays pero no chicas trans que les guste el K-pop, por eso me siento tan querida.

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