Kim y Trump: histórica reunión en Singapur

Este martes 12 de junio a las 9 a.m., hora local de Singapur, se llevó a cabo uno de los encuentros más importantes e históricos del 2018 y del siglo XXI: la cumbre entre Kim Jong-Un, líder de Corea del Norte y Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

El encuentro entre Kim y Trump se llevó a cabo en Sentosa, una isla en Singapur, cuyo nombre significa paz y tranquilidad, adjetivos adecuados para la reunión entre ambos mandatarios. El tema eje de este encuentro es la desnuclearización de Corea del Norte.

Acorde a lo programado, el encuentro comenzó puntual en el patio del hotel Capella, en Sentosa; los mandatarios se saludaron con un apretón de manos que duró apenas unos 12 segundos, pero que fue suficiente para que circularan miles de fotografías de ese primer momento entre ambos líderes, el cual perdurará en la historia, independientemente de los acuerdos alcanzados en la cumbre.

Acto seguido y después de las fotos oficiales para la prensa, ambos mandatarios procedieron con un encuentro cara a cara, un diálogo que sólo involucró la presencia de los traductores y tuvo una duración de 45 minutos. Al finalizar la reunión cara a cara, Trump afirmó a los reporteros que fue una [conversación] muy buena y que ambos resolverán un gran problema.

Después de esta conferencia, Kim y Trump se incorporaron a sus respectivas comitivas para sostener un diálogo y un almuerzo de trabajo. En las conversaciones entre comitivas participaron Kim Yong-chol, vicepresidente del Comité Central del Partido de los Trabajadores; Ri Su-yong, vicepresidente del Partido de los Trabajadores a cargo de los asuntos internacionales; y Ri Yong-ho, ministro de Asuntos Exteriores, mientras que sus homólogos estadounidenses son: Mike Pompeo, secretario de Estado; John Bolton, jefe del Consejo de Seguridad Nacional; y John Kelly, jefe de personal.

Aunque ambos mandatarios buscan la paz y la desnuclearización, el problema al que se enfrentan es la forma en que esto se realizará. Estados Unidos busca eliminar en su totalidad todo el arsenal nuclear de Corea del Norte, y por el contrario, Corea del Norte busca un proceso paulatino que involucre un compromiso de Estados Unidos a no sancionar económicamente al país y una presencia de Estados Unidos menos hostil en la zona.

Al finalizar la cumbre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y el líder de la República Popular Democrática, Kim Jong-un firmaron una declaración conjunta en la que Estados Unidos se compromete a brindar garantías de seguridad y Kim reafirmó su compromiso por la desnuclearización de su país.

Entre los puntos más importantes de la declaración, destacan la nueva relación el establecimiento de nuevas relaciones entre ambos países,  la unión de esfuerzos para preservar la paz en la zona; Kim reafirmó el compromiso de Corea del Norte expuesto en la Declaración de Panmunjon de trabajar por la desnuclearización; y la repatriación de prisioneros de guerra y desaparecidos en combate.

Trump en conferencia de prensa con medios afirmó que terminará este “juego de guerras” con Corea del Sur, con el fin de generar una atmósfera de estabilidad y confianza con Corea del Norte. Además de que ambos mandatarios están listos para el inicio de una nuevo capítulo entre Corea del Norte y Estados Unidos.

El otro lado de la cumbre

El éxito de esta reunión no sólo se debe a la buena disposición de Kim Jong-Un o a las cancelaciones y reprogramaciones de Trump, sino al esfuerzo del presidente surcoreano Moon Jae-in. Las Olimpiadas de Invierno que se llevaron a cabo en Corea del Sur se convirtieron en un factor clave para un acercamiento entre ambas Coreas.

El punto álgido en la relación de ambos países fue en la cumbre intercoreana, dónde Kim y Moon dialogaron sobre la disposición y compromiso de Corea del Norte en desnuclearizar la zona, a ello se sumó el interés de sostener un encuentro con el presidente de Estados Unidos. Aquello se celebró, pero casi se derrumba esta reunión histórica con la cancelación de Trump a tan sólo tres semanas del encuentro.

Además del papel de Moon, el presidente de China Xi Jinping también ha ejercido una influencia importante en esta nueva era de las relaciones internacionales de Corea del Norte. China ha sido un gran aliado político de este país, tan así que en las reuniones de la Organización de Naciones Unidas (ONU), donde se ha solicitado sancionar a Corea del Norte por sus ensayos nucleares, China había vetado cualquier solicitud.

No obstante, el año pasado China estuvo de acuerdo con las sanciones económicas a Corea del Norte, lo que significó un golpe duro a las exportaciones norcoreanas ya que China representa el 95% de su mercado. Con ello, Kim se vio obligado a replantear su situación internacional.

El líder de Corea del Norte realizó una visita a Xi Jinping en marzo, antes de la cumbre intercoreana, aunque fue una visita no oficial, este encuentro estuvo enmarcado en un ambiente de solidaridad, pero de cambio en la estrategia norcoreana en el tema de las armas nucleares. Además de ser la primera salida a otro país desde que asumió el poder en 2011.

De izquierda a derecha: Ri Sol-ju, Kim Jong Un, Xi Jinping, Peng Li Yuan. Vía: Xinhua

Durante aquella reunión informal, ambos mandatarios conversaron sobre la situación de la península coreana y Kim fue muy sincero al decir que “la cuestión del desarme nuclear de la península coreana puede resolverse si Corea del sur y Estados Unidos responden a nuestros esfuerzos con buena voluntad y crean una atmósfera de paz y estabilidad tomando medidas progresivas y sincronizadas para la materialización de la paz”, según lo difundió la agencia Xinhua.

Un paso más cerca…

El líder de la República Popular Democrática de Corea sí está dispuesto a trabajar por la paz y la estabilidad en la península, pero como bien enunció en aquel encuentro con Xi Jinping, este trabajo a largo plazo depende de la voluntad de Estados Unidos por llevar este proceso sin la presión acostumbrada por los políticos estadounidenses (sanciones económicas, ejercicios militares).

La cumbre de Estados Unidos y Corea del Norte, aún sin llegar a acuerdos de desnuclearización, ya es en sí un hecho histórico que podría marcar el inicio de una nueva era en las relaciones norcoreanas-estadounidenses, siempre y cuando la voluntad de preservar la paz y la estabilidad esté por encima de cualquier otro sentimiento en ambos mandatarios.

Sin embargo, algunos analistas, se muestran reticentes al comportamiento de Trump, quién en mayo ya había cancelado la cumbre y que además ha retirado a Estados Unidos de acuerdos como el climático de París o el nuclear como el de Irán.

La declaración conjunta que firmaron ambos mandatarios es el primer paso de muchos que quedan por delante. Durante el encuentro no se estableció el cómo ni cuándo del cumplimiento de los compromisos de Estados Unidos por terminar y/o disminuir la presión militar en la zona, y en el caso de Corea del Norte el cuándo comenzará con eliminar el arsenal nuclear.  Habrá que estar preparados para todo.

La desnuclearización de la península coreana dependerá, de hoy en adelante, de qué humor amanecerá todos los días el presidente Trump respecto a Corea del Norte.

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Egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la FCPyS UNAM.