Memories of Murder: El primer monstruo coreano 

Un filme que va de lo ordinario a lo extraordinario, de lo común a lo icónico, que demuestra como una película sobre asesinos seriales siempre se compone de misterios. Así es como esta película nos invita adentrarnos a este magnífico mundo del cine coreano y con él sus obras maestras, más allá de la comedia romántica, tenemos este thriller. He aquí una joya.

Por Jaqueline Tavera

Corren los años ochenta. En los campos de un pequeño pueblo en Corea del Sur, acecha un monstruo. Un ser que se esconde entre la maleza y la lluvia, atraído por colores rojos y mujeres. En esa misma época, en los mismos campos, Park Do Man (Song Kang Ho), un joven e ingenuo policía local, se topa con el brutal asesinato de una muchacha. Ante la situación, alude a su intuición para encontrar al asesino.

Park tratará de encontrar, con medios poco éticos,  al verdadero culpable de diez asesinatos violentos de mujeres, quienes tenían entre 13 y 71 años. Su ineptidud al problema hará que el joven detective de Seúl, Seo Tae Yun (Kim Sang Gyeon), se involucre en el caso.  La situación se torna más compleja, pues Corea del Sur enfrenta por primera vez, en su historia, la búsqueda de un asesino serial.

Ésta es la trama de Memories of Murder (2003), del afamado director Bong Joon Ho el genio detrás de The Host. La película es una delicia que no sólo juega con el espectador sino también con el género. Pese al tema, comúnmente presentado con un enfoque oscuro, al más puro estilo de los filmes nórdicos, Joon Ho se arriesga jugando entre la comedia y el thriller.

Memories of Murder es una cinta que toma su tiempo en arrancar, se cocina a fuego lento y da como resultado una experiencia cinematográfica exquisita.

Además nos regala un protagonista atípico. No estamos en presencia del característico policía atormentado y alcohólico, sino frente a un hombre despreocupado, seguro de sus habilidades policiacas pese a sus múltiples errores. Aunque conforme la historia, nos revela la madurez del personaje hasta encontrarnos con uno totalmente distinto al que vemos en sus inicios

Uno de los puntos fuertes de la película son sus protagonistas principales y la relación entre ellos. Park es ignorante pero seguro de sí mismo, afirma que puede diferenciar al ladrón del asaltante con sólo mirar sus rostros. Seo es metódico, sigue las reglas del juego e intenta todo para encontrar al culpable.

Aclamada por crítica y público en la época de su estreno, esta película ha influido en otros relatos del género como el filme Zodiaco de David Fincher o la serie de televisión True Detective de Nic Pizzolatto.Y por si fuera poco, este filme está basado en una historia real, la cinta es imprescindible para los fans del género y todo aquel que desee mirar un retrato doloroso de la naturaleza humana.

Kang Ho, actor fetiche del director y preferido de los directores coreanos, tiene una excelente transformación, y bien, ha demostrado que es una actor polifacético. El reparto lo complementa Sang Gyeon, nuestro segundo protagonista, Kim Roe Ha,  Song Jae Ho, Byen Hie Bong, Ko No Shik, entre otros, todos con interpretaciones extraordinarias. El filme ganó múltiples premios internacionales, como la Concha de Plata en dirección, en el Festival Internacional de San Sebastián.

Spoiler  
El final de Memories of Murder es simplemente magistral. Por lo que si aún no has visto el filme te recomendamos que dejes la lectura aquí.

La última escena es épica. Ha sido tema de debate por ser tan “abierto”. Un final que no te dejará inconforme sino todo lo contrario. En éste podemos apreciar años después a Park, quien ahora trabaja en una empresa, por casualidad llega a lo que fue la escena del crimen, lo observa cuidadosamente y en ese momento aparece una niña, quien le comenta que vio a alguien hacer lo mismo. ¿Será el asesino?

Este es un misterio sin resolver, pues está sujeta a interpretaciones. La primera de ellas, es cuando el ahora ex-policía mira a la cámara, como si supiera quién es el asesino, quizá alguno de los interrogados; otra es que nunca estuvo siquiera cerca del culpable, así ha aprendido que no puede identificar a un criminal sólo con verle; o, finalmente, el homicida nunca fue encontrado y es muy posible que siga ahí afuera, incluso puede ser quien mire la película y es ahí donde Bong rompe con las cuatro paredes… El ex-policía mira a la cámara, al público, al verdadero asesino…

Por supuesto el último en decidir qué interpretar es el espectador.

Este texto fue publicado en nuestra edición número 3 de Kmagazine. 

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