Sampo: la generación de las tres renuncias

La presión social, las expectativas familiares y la competencia laboral existentes en una moderna e industrializada Corea del Sur, dieron lugar al surgimiento del fenómeno Sampo (삼포세대), la generación de las tres renuncias: pareja, matrimonio e hijos. 

 

Por Brenda Velázquez

 

Corea del Sur, en la actualidad ocupa el lugar número 12 como potencia económica mundial y no es para menos. Después de los 60, el sistema político y económico del país tuvo un impulso de gran alcance con las exportaciones y la profesionalización de sus recursos humanos, apostando todo para eliminar la pobreza que le dejó la ocupación japonesa, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea.

 

 

La impresionante infraestructura con la que cuenta el país, permite sostener un sistema de innovación que parte desde lo educativo hasta lo laboral, pues están conscientes de que el conocimiento es parte primordial del desarrollo y la adecuación a un mundo globalizado que cambia a cada minuto.

 

Detrás de la Generación Sampo

 

Esta revolución del conocimiento, actualmente merma la vida personal de cada uno de los jóvenes surcoreanos que, en medio de la presión social por lograr el éxito antes de los 30 años, han tenido que renunciar a una vida de pareja e hijos, en un contexto en el que la familia sigue siendo la base de la sociedad. 

 

 

Nada de lo que vemos a través de la pantalla parece evocar lo que realmente ocurre en Corea del Sur. Una población que envejece aceleradamente con una esperanza de vida de 80 años, según el Banco Nacional Mundial. Muy en contraste con una tasa de natalidad que cae estrepitosamente, donde de 0.98 en 2018 se desplomó a 0.92 el promedio de hijos por cada mujer, como así lo comunicó la Agencia de Noticias Yonhap.

 

 

¿Las razones? Los jóvenes luchan día a día en un panorama laboral imposible así como con una jornada extenuante que les impide tener un equilibrio entre su vida laboral y familiar. A esto se le suma una tasa de desempleo que va en aumento. 

 

Educación: el eslabón para el éxito

 

La presión que viven los jóvenes surcoreanos comienza desde que eligen una carrera. La educación ha sido el motor económico del país tomando como estandarte la excelencia. Debido a esto las exigencias por parte de la familia y el entorno social son normales para alcanzar el éxito, aunque no sea realmente una garantía.

 

 

Para aspirar a trabajar en una empresa de renombre en Corea del Sur, es necesario estudiar igualmente en universidades de prestigio. Por ejemplo:  Seoul National University (서울대학교), Yonsei University (연세대학교) y Korea University (고려대학교), ubicadas en los lugares 33, 161 y 178 respectivamente como las mejores universidades a nivel mundial según The Center for World University Rankings

 

Biblioteca de la Universidad Nacional de Seúl
Imagen: en.snu.ac.kr

 

Acceder a estas instituciones es una odisea. Incluso se dedica un día al año en el país para que el Suneung (수능), el examen anual considerado como el más estricto en el mundo para acceder a la universidad, pueda ser presentado por una gran cantidad de jóvenes que aspiran a un futuro prometedor. La importancia de esta prueba detiene diversas actividades en el país, entre bancos, tiendas, bolsa de valores, por mencionar algunos.

 

Un problema de salud pública

 

Corea del Sur es uno de los países con mayor número de horas laborales, lo que desencadenó un nula vida social y familiar. En un esfuerzo por parar este evento, se redujo el horario laboral de 68 horas a 52 horas a la semana desde 2018. Sin embargo, nada está escrito, pues sabemos que cada empresa se hace cargo de sus propias políticas internas.

 

 

Ante estos factores, quienes forman parte de la Generación Sampo, la generación de las tres renuncias, se ven obligados a abandonar áreas importantes que forman parte de la vida sana de un ser humano, en la que el equilibrio físico, emocional y mental son cruciales. Retrasar el matrimonio, no tener hijos ni relaciones es ahora el precio para  obtener el éxito, el fracaso o incluso, la muerte.

 

 

Las tasas de suicidio en todo el mundo están aumentando y Corea del Sur no es la excepción. Tan solo en 2017, por cada 100,000 surcoreanos 23 se quitaron la vida, como lo muestra The Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). Es por ello, que el estilo de vida acelerado y hasta cierto punto inhumano en este país se ha convertido en una amenaza de salud pública.

 

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Corea del Sur está envejeciendo, mientras que su futuro se va diluyendo. El gigante asiático no midió consecuencias ante este crecimiento económico vertiginoso que le abrió las puertas al mundo y ahora, tendrá que buscar otro milagro para que no salga de sus manos esta situación.

 

 

 

El impacto económico que traerá el descenso en la población, es uno de los temas prioritarios. Pues mientras menos nacimientos se tengan, existen menos personas que generen recursos, lo que deriva en un lento crecimiento económico que debe costear las pensiones de una población ya mayor. Además, una persona cansada no tiene el mismo rendimiento que alguien que se da tiempo para el esparcimiento social.

¿Tú qué opinas sobre lo que está pasando con la Generación Sampo?, ¿crees que en los países de Occidente tenemos mayor libertad de elegir nuestros propios intereses? Es un buen momento para reflexionar sobre lo que tenemos y valorarlo.

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